Beato Francisco Javier Seelos, religioso presbítero
fecha: 4 de octubre
n.: 1819 - †: 1867 - país: U.S.A.
canonización: B: Juan Pablo II 9 abr 2000
hagiografía: Vaticano
n.: 1819 - †: 1867 - país: U.S.A.
canonización: B: Juan Pablo II 9 abr 2000
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Nueva Orleans, ciudad de
Luisiana, en los Estados Unidos de Norteamérica, beato Francisco Javier Seelos,
presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor, que, oriundo de Baviera,
atendió con todo celo a las necesidades de niños, jóvenes y emigrantes.
Nació el 11 de enero de 1819, en Füssen,
Baviera (Alemania). Después de haber completado sus estudios de filosofía, fue
admitido en el seminario, en septiembre de 1842, abrazando el carisma de la
Congregación del Santísimo Redentor. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre
de 1844 en Baltimore, y se dedicó al apostolado de los inmigrantes alemanes en
los Estados Unidos. Unos meses más tarde fue transferido a Pittsburgh,
Pensilvania, donde trabajaba como pastor asistente de san Juan Neumann,
superior de la comunidad redentorista.
Participó de las «Misiones Parroquiales»
en varios lugares, siempre distinguiéndose como un gran predicador, buen
confesor y celoso pastor de los pobres y marginados. La esencia de su
ministerio era enseñar el catecismo para el crecimiento de la comunidad
parroquial. También se ocupó de la formación de otros Redentoristas, habiendo
sido prefecto de estudios en el seminario e infundiendo en los estudiantes
entusiasmo, espíritu de sacrificio y celo apostólico.
En 1860, el Obispo de Pittsburgh propone
al papa Pío IX el nombre de Francisco Javier Seelos como su sucesor, pero éste
escribió al Papa, pidiendo que se nombre a otro sacerdote. De 1863 a 1866
trabajó como misionero itinerante en varios estados, y cuando fue designado a
la comunidad de Nueva Orleáns, permaneció allí poco tiempo porque en la
atención pastoral a enfermos contrajo la fiebre amarilla, que soportó con
paciencia y resignación; lo que le obligó a limitar casi toda la actividad
pastoral. Murió el 4 de octubre 1867, y fue beatificado por SS Juan Pablo II el
9 de abril del 2000.
De él decía el Papa en la homilía de la
misa de beatificación: «Devuélveme la alegría de la salvación; afiánzame con
espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos; los pecadores volverán
a ti (Sal 50, 14-15). El padre Francisco Javier Seelos, fiel al
espíritu y al carisma de la congregación del Santísimo Redentor a la que
pertenecía, meditaba a menudo estas palabras del salmista. Sostenido por la
gracia de Dios y por una intensa vida de oración, el padre Seelos dejó su
nativa Baviera y se entregó con generosidad y alegría al apostolado misionero
entre las comunidades de emigrantes en Estados Unidos. En los diversos lugares
en los que trabajó, el padre Francisco Javier mostró entusiasmo, espíritu de
sacrificio y celo apostólico. A los marginados y a los perdidos les predicó el
mensaje de Jesucristo, fuente de salvación eterna (Hb 5, 9), y
en las horas que pasó en el confesonario convenció a muchos a volver a Dios.
Hoy, el beato Francisco Javier Seelos invita a los miembros de la Iglesia a
profundizar su unión con Cristo en los sacramentos de la penitencia y de la
Eucaristía. Que, por su intercesión, todos los que trabajan en la viña para la
salvación del pueblo de Dios se vean impulsados y fortalecidos en su tarea.»
Biografía traducida para ETF de la versión
en portugués del sitio del Vaticano, la homilía puede leerse completa, en
español, allí mismo.
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3621
can.: pre-congregación
país: Francia - †: c. 665
país: Francia - †: c. 665
En París, de nuevo en
la Galia, santa Áurea, abadesa, designada por san Eloy para regir el monasterio
que había fundado dentro de la ciudad según la Regla de san Columbano, en el
cual llegaron a vivir trescientas vírgenes.
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