Beato Jacobo de Ulm Griesinger, religioso
fecha: 11 de octubre
n.: 1407 - †: 1491 - país: Italia
otras formas del nombre: Iacob Alemannus
canonización: Conf. Culto: León XII 3 ago 1825
hagiografía: Abel Della Costa
n.: 1407 - †: 1491 - país: Italia
otras formas del nombre: Iacob Alemannus
canonización: Conf. Culto: León XII 3 ago 1825
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En Bolonia, de la Emilia, beato Jacobo de Ulm Griesinger, religioso
de la Orden de Predicadores, el cual, aunque analfabeto, era muy buen pintor de
vidrieras, y dio ejemplo de constante trabajo y oración.
Patronazgos: patrono de trabajadores del vidrio y
artesanos de vidrieras.
El Beato Jacobo nació en 1407, en Ulm de
Alemania, en el seno de la respetable familia de los Griesinger. A los
veinticinco años partió de su patria a Italia, donde se enroló como soldado en
Nápoles; pero, disgustado por las costumbres licenciosas de sus compañeros de
filas y al comprobar que su buen ejemplo no les hacía mella, abandonó el
ejército y entró a servir como secretario a un abogado de Capua. El
martirologio Romano afirma que era analfabeto, sin embargo, no todos los
comentaristas están de acuerdo en presentar la cuestión en ese extremo; parece
más bien que puede decirse que no tenía una formación tan sólida como la que le
rodearía en la Orden de Predicadores a la que luego ingresó. Sin embargo,
desempeñó su oficio de secretario con tanto acierto que, cinco años después,
cuando decidió de nuevo partir, el abogado no se lo permitió. Pero Jacobo logró
escabullirse y se dirigió a Alemania, aunque no llegó a su país natal, pues en
Bolonia volvió a enrolarse en el ejército, parece que por cuestiones de falta
de dinero.
Durante su estancia en esa ciudad,
acostumbraba a ir con frecuencia al santuario de Santo Domingo; otros afirman
que la visita a la tumba dle santo era el motivo original de su viaje, pero
nuevamente, no hay acuerdo en este punto. Lo cierto es que acabó por ingresar
en la Orden como hermano lego. Los hijos de Santo Domingo ocupan un sitio
distinguido en la historia del arte. El beato Jacobo, como su hermano en
religión Guillermo de Marcillat, era un maestro consumado en el arte de la
pintura sobre vidrio, oficio que practicaba, según parece, ya desde su hogar
paterno. Sus superiores le dedicaron a ese trabajo y el beato solía prepararse
a él con la oración asidua. Se conservan vidrieras pintadas por el santo en la
ciudad de Bolonia, en la basílica de san Petronio.
Se cuenta que en una ocasión estaba él
colocando vidrios en el horno, para cocer la pintura, y su prior, queriendo
demostrar la obediencia de Jacobo a un prelado que se hallaba de paso en el
convento, le entregó una carta y le dijo que la llevase inmediatamente a París.
No obstante que el viaje era largo, difícil, peligroso, y que se le iba a
arruinar el trabajo que estaba realizando, el hermano Jacobo tomó la carta como
la cosa más natural del mundo y pidió simplemente permiso de pasar por su celda
para tomar su sombrero y su bastón. Cuando volvio, -cuenta previsiblemente la
leyenda hagiográfica- encontró el trabajo perfectamente terminado y no quemado,
como hubiera debido ocurrir.
En cierta ocasión fue arrebatado en
éxtasis, y además del milagro de la pintura que mencionamos recién, se le
atribuyeron otros numerosos milagros, antes y después de su muerte. Dios le
llamó a Sí el 11 de octubre 1491, cuando tenía ochenta y cuatro años. Su culto
como beato fue confirmado en 1825.
Su contemporáneo, Fray Ambrosino de
Saracino, nos legó una semblanza de Jacobo en italiano; puede verse traducida
al latín en Acta Sanctorum, oct., vol. V. Ver Procter, Dominican Saints, pp.
287-291. La presente nota toma como fuente prncipal el artículo del Butler, pero
también se ha tomado referencias de la hagiografía (sin firma) de Academia de
Humanidades PP Dominicos y la nota de Franco Mariani en Santi e
Beati.
Abel Della Costa
accedida 702 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3720
San Alejandro Sauli, religioso y obispo
fecha: 11 de octubre
n.: 1534 - †: 1592 - país: Italia
canonización: B: Benedicto XIV 23 abr 1741 - C: Pío X 11 dic 1904
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1534 - †: 1592 - país: Italia
canonización: B: Benedicto XIV 23 abr 1741 - C: Pío X 11 dic 1904
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Calosso d'Asti, en el Piamonte,
muerte de san Alejandro Sauli, que fue primero obispo de Aleria, en la isla de
Córcega, y después de Pavía, y formó parte de la Congregación de Clérigos
Regulares de San Pablo, donde trabajó con gran caridad en favor de los pobres.
Se cuenta que Alejandro Sauli era muy
joven todavía cuando se presentó un día con un crucifijo en la mano ante una
multitud que asistía a un espectáculo de acróbatas y saltimbanquis, y predicó
severamente contra ese tipo de diversiones frívolas, con gran asombro de todos
los presentes. Aunque el santo exageró tal vez un tanto al proceder así; ese
gesto puede considerarse como un símbolo de su vida, ya que se consagró por
entero a la restauración del orden cristiano en la atmósfera de negligencia y
frialdad religiosas de mediados del siglo XVI. Alejandro nació en Milán en
1535, pero su familia era originaria de Génova. A los diecisiete años ingresó
en la congregación de los clérigos regulares barnabitas. Sus superiores le
enviaron a proseguir sus estudios en el colegio que la congregación tenía en
Pavía, y el santo pagó de su bolsillo la obra de ensanchamiento de la biblioteca
del establecimiento. En 1556, después de su ordenación sacerdotal, empezó a
enseñar filosofía y teología en la Universidad. El obispo de la ciudad le tomó
pronto por teólogo suyo, y la reputación de Alejandro como predicador empezó a
crecer rápidamente. El éxito que tuvo en Pavía fue tan grande, que san Carlos
Borromeo le invitó a predicar en su catedral; a sus
sermones asistieron el propio san Carlos y el cardenal Sfondrati, quien fue más
tarde Papa con el nombre de Gregorio XIV. Las ardientes palabras del joven
barnabita arrancaron lágrimas a ambos personajes, quienes le tomaron por
confesor; san Carlos Borromeo siguió dirigiéndose con él muchos años.
En 1567, el P. Sauli fue elegido preboste
general de su congregación. Aunque no tenía más que treinta y ocho años,
parecía bastante seguro de sí mismo como para oponerse al parecer de san Pío V y
de san Carlos Borromeo. En efecto, el cardenal Borromeo, quien era protector de
los pocos «Humiliati» que quedaban, había recibido la misión de reformarlos, ya
que dichos frailes eran tan ricos como de costumbres poco edificantes. Para
ello decidió fundir a los «Humiliati» con la fervorosa congregación de los
barnabitas, recientemente fundada. Pero san Alejandro, aunque estaba dispuesto
a hacer cuanto pudiera por ayudar a los «Humiliati», no se sentía obligado a
aceptar una medida que podía hacer daño a sus hijos, y san Carlos Borromeo tuvo
que renunciar a su propósito.
La firmeza de san Alejandro y su celo
apostólico no pasaron inadvertidos a los ojos del gran reformador san Pío V,
quien le nombró en 1570 obispo de Aleria, en Córcega, a pesar de sus protestas.
San Carlos Borromeo le confirió la consagración, y el nuevo obispo se trasladó
a su diócesis. La tarea que tenía ante sí era imponente. El clero era tan
ignorante como corrompido; el pueblo, que conservaba aún muchas costumbres
bárbaras, poseía apenas algunos rudimentos de religión; la isla estaba
infestada de bandidos, y las salvajes venganzas entre las familias eran cosa de
todos los días. San Alejandro llevó consigo a tres barnabitas para que le
ayudasen en la tarea. Inmediatamente después de establecerse en Tallona, porque
la ciudad episcopal estaba en ruinas, congregó un sínodo y anunció las reformas
que se proponía llevar a cabo. En seguida procedió a visitar su diócesis, y en
el curso de la visita comenzó a aplicar las nuevas leyes con todo el rigor que
se imponía. El gobierno del santo duró veinte años, y el cambio que se efectuó
en la isla fue tan notable, que las gentes le llamaban «el apóstol de Córcega».
En el tercer sínodo diocesano, el santo promulgó los decretos del Concilio de
Trento y la energía con que supo exigir su cumplimiento fue sin duda lo que más
contribuyó a la reforma de las costumbres. San Alejandro tuvo que hacer frente
no sólo a la oposición de sus subalternos, sino también a la violencia de los
extraños, ya que los piratas berberiscos solían atacar con frecuencia la isla.
Debido a ello, el santo obispo se vio obligado a cambiar tres veces de
residencia y, finalmente, estableció en Cervione su catedral, su capítulo y su
seminario.
Durante su gobierno, tuvo que hacer
frecuentes viajes a Roma, donde se hizo muy amigo de san Felipe Neri,
quien le consideraba como modelo de prelados. Era un canonista consumado que
escribió varias cartas pastorales y obras catequéticas. Habiendo tenido un
éxito tan grande en Córcega, es muy natural que se le hayan ofrecido las
diócesis de Tortona y Génova; pero el santo se negó a cambiar de sede hasta que
Gregorio XIV le impuso, por obediencia, que aceptase el gobierno de la diócesis
de Pavía en 1591. Dios le llamó a Sí al año siguiente, cuando se hallaba en
Calozza visitando la diócesis. Durante su vida, San Alejandro poseyó el don de
profecía y el de calmar las tempestades. Los milagros continuaron después de su
muerte y su canonización tuvo lugar en 1904.
En Acta Sanctorum, oct., vol. V, hay una
biografía de san Alejandro escrita por su contemporáneo J. A. Gabutius. Con
motivo de la canonización, la Rivista di Scienze Storiche (1905-1907 y 1908)
publicó varios documentos de suma importancia, gracias a la diligencia del P.
O. Premoli, quien es también autor de una obra excelente sobre los barnabitas
(Storia dei Barnabiti, 2 vols., 1914, 1922).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1228 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3721
No hay comentarios:
Publicar un comentario