jueves, 13 de octubre de 2016

San Geraldo de Aurillac, laico - Santa Quelidona, virgen (13 de octubre)

San Geraldo de Aurillac, laico

fecha: 13 de octubre
n.: c. 850 - †: 909 - país: Francia
otras formas del nombre: Géraud
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: En Saint-Cierges, en la región de Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas.

Geraldo nació en el seno de una noble familia el año 855. Una larga enfermedad le retuvo lejos del mundanal ruido mucho tiempo y, durante ese retiro forzado, adquirió el santo un gran amor por el estudio, la oración y la meditación, de tal suerte que después no encontró ya gusto alguno en la vida del mundo. A la muerte de sus padres, heredó el título de conde de Aurillac. Inmediatamente repartió entre los pobres la mayor parte de sus riquezas y empezó a vestirse en forma muy modesta, como correspondía a la vida austera y frugal que llevaba. Se levantaba todos los días a las dos de la mañana, aun cuando estuviese de viaje. Inmediatamente rezaba el oficio divino y después asistía a la misa. Dividía la jornada en forma muy estricta, de acuerdo con una distribución determinada, en la que la oración y la lectura espiritual ocupaban una buena parte.
San Geraldo hizo una peregrinación a Roma y al regreso erigió en Aurillac una iglesia consagrada a San Pedro y una abadía que pobló con monjes del monasterio de Vabres, en el sitio en que su padre había construido, anteriormente, una iglesia en honor de San Clemente. El santo pensó algún tiempo en tomar el hábito, pero el obispo de Cahors, san Gausberto, le aconsejó que se abstuviese, ya que en el mundo podía hacer más por el bien de sus vasallos y de sus vecinos.
El santo quedó ciego siete años antes de su muerte, ocurrida en Cézenac de Quercy el año 909. Fue sepultado en la abadía de Aurillac. San Geraldo fue contemporáneo de otro gran laico, el rey Alfredo de Inglaterra; más afortunado que el monarca anglosajón, san Geraldo tuvo por biógrafo, según parece, a san Odón de Cluny.
La biografía de este santo en Acta Sanctorum (oct., vol. VI) es una de las semblanzas más frescas y atractivas que nos quedan del período en que vivió. La cuestión del autor de la biografía del santo y la de las dos recensiones que existen, ha sido tratada en forma convincente por A. Poncelet, en Analecta Bollandiana, vol. XIV (1895), pp. 88-107.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3746




Santa Quelidona, virgen

fecha: 13 de octubre
n.: 1077 - †: 1152 - país: Italia
otras formas del nombre: Celidona, Chelidonia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati

Elogio: Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa Quelidona o Celidona, virgen, que, como dice la tradición, durante cincuenta y dos años llevó vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios.

Nació en Cicoli, en los Abruzos, hacia el 1077, de una familia del pueblo. Su nombre parece haber sido Cleridona («Regalo del destino»), como resulta de un mural en la Cueva Sagrada de Subiaco, obra del Mtro. Conxolus (principios del siglo XIII). El de Chelidonia (Quelidonia, «Pequeña Golondrina») comenzó a utilizarse después del Renacimiento.
Alrededor del 1092, deseosa de dedicarse a Dios, abandonó la casa paterna y se retiró a la vida eremítica en una cueva de los montes Simbruini, unos kilómetros al noreste de Subiaco. El lugar era y es conocido con el nombre de Mora Ferogna que, según algunos, conserva el recuerdo de un santuario pagano de la diosa Feronia. Allí vivió durante casi cincuenta y nueve años, solo ante Dios, en ayuno y oración, soportando heroicamente las inclemencias de las estaciones, durmiendo sobre la roca limpia, desafiando la ferocidad de los lobos, alimentándose de las ofrendas de los fieles, pronto atraídos por la fama de sus virtudes y sus milagros, y, a veces, prodigioosamente sostenida por Dios. Sólo una vez interrumpió la larga soledad realizando, entre el 1111 y 1122, una peregrinación a Roma.
Vuelta a Subiaco, en la basílica de Santa Escolástica, el 12 de febrero -el día consagrado a la santa hermana de san Benito, recibió del cardenal Conón, obispo de Palestrina, el hábito benedictino. Seguidamente reanuda la vida eremítica, que no abandona más hasta su muerte, en el 1152, la noche del 12 al 13 de octubre. Desde la cueva se alzó hacia el cielo una columna luminosa que fue vista por innumerables testigos en todo Subiaco y más allá. Incluso en Segni, donde se encontraba el papa Eugenio III, se observó el fenómeno: fue quizás el propio Eugenio III quien decretó para Chelidonia el honor de los altares.
El cuerpo de la santa fue trasladado inmediatamente por el abad Simón a Santa Escolástica, y enterrado en la capilla de Santa María Nuova. Pero nueve años más tarde (por orden expresa de la santa, se dijo), los restos fueron llevados a la cueva, en la que el abad Simón construyó después un monasterio de religiosas y una capilla dedicada a Chelidonia y a santa María Magdalena. El monasterio se menciona en un documento del 4 de octubre de 1187. En 1578, ya abandonado el monasterio, el cuerpo de la santa fue trasladado definitivamente a Santa Escolástica por el abad Cirilo de Montefiascone, con fiestas solemnísimas, y se colocó en la capilla del brazo derecho del transepto. El monje Guillermo Capisacchi, que presenció el evento, realizó un minucioso informe, y escribió incluso una biografía de la santa, dando forma más elegante a una 'Vita' manuscrita escrita por un contemporáneo anónimo de Chelidonia, que más tarde se perdió.
Las celebraciones del traslado despertaron el culto de santa Chelidonia en toda la abadía subiacense, de modo que la Sagrada Congregación de Ritos el 21 de octubre de 1695 la proclamó patrona principal de Subiaco. Fue también el solemne traslado de 1578 lo que llamó la atención de Baronio, que la inscribió en el Martirologio Romano. En honor de Chelidonia se celebran en Subiaco dos fiestas: el 13 de julio por la traslación, y el 13 de octubre por el tránsito.
Interesante desde el punto de vista del folclore es la procesión del 13 de octubre: de la basílica de Santa Escolástica, llevando un frasco que contiene el corazón de la santa, se llega a un punto desde el cual se domina Subiaco. Desde allí con la reliquia se bendice la ciudad y el territorio de la abadía; luego a la noche los campesinos que viven al pie de la montaña, donde la santa vivió y murió, encienden fogatas alrededor de la cueva, como para renovar la maravillosa luz que iluminó el lugar a su muerte.
Traducido para ETF de un artículo de Benedetto Cignitti en Enciclopedia dei Santi, tomado de Santi e beati.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3747

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