San Geraldo de Aurillac, laico
fecha: 13 de octubre
n.: c. 850 - †: 909 - país: Francia
otras formas del nombre: Géraud
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 850 - †: 909 - país: Francia
otras formas del nombre: Géraud
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Saint-Cierges, en la región de
Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un
ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito
secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas.
Geraldo nació en el seno de una noble
familia el año 855. Una larga enfermedad le retuvo lejos del mundanal ruido
mucho tiempo y, durante ese retiro forzado, adquirió el santo un gran amor por
el estudio, la oración y la meditación, de tal suerte que después no encontró
ya gusto alguno en la vida del mundo. A la muerte de sus padres, heredó el
título de conde de Aurillac. Inmediatamente repartió entre los pobres la mayor
parte de sus riquezas y empezó a vestirse en forma muy modesta, como
correspondía a la vida austera y frugal que llevaba. Se levantaba todos los
días a las dos de la mañana, aun cuando estuviese de viaje. Inmediatamente
rezaba el oficio divino y después asistía a la misa. Dividía la jornada en
forma muy estricta, de acuerdo con una distribución determinada, en la que la
oración y la lectura espiritual ocupaban una buena parte.
San Geraldo hizo una peregrinación a Roma
y al regreso erigió en Aurillac una iglesia consagrada a San Pedro y una abadía
que pobló con monjes del monasterio de Vabres, en el sitio en que su padre
había construido, anteriormente, una iglesia en honor de San Clemente. El santo
pensó algún tiempo en tomar el hábito, pero el obispo de Cahors, san Gausberto,
le aconsejó que se abstuviese, ya que en el mundo podía hacer más por el bien
de sus vasallos y de sus vecinos.
El santo quedó ciego siete años antes de
su muerte, ocurrida en Cézenac de Quercy el año 909. Fue sepultado en la abadía
de Aurillac. San Geraldo fue contemporáneo de otro gran laico, el rey Alfredo
de Inglaterra; más afortunado que el monarca anglosajón, san Geraldo tuvo por
biógrafo, según parece, a san Odón de Cluny.
La biografía de este santo en Acta
Sanctorum (oct., vol. VI) es una de las semblanzas más frescas y atractivas que
nos quedan del período en que vivió. La cuestión del autor de la biografía del
santo y la de las dos recensiones que existen, ha sido tratada en forma
convincente por A. Poncelet, en Analecta Bollandiana, vol. XIV (1895), pp.
88-107.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3746
Santa Quelidona, virgen
fecha: 13 de octubre
n.: 1077 - †: 1152 - país: Italia
otras formas del nombre: Celidona, Chelidonia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1077 - †: 1152 - país: Italia
otras formas del nombre: Celidona, Chelidonia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa
Quelidona o Celidona, virgen, que, como dice la tradición, durante cincuenta y
dos años llevó vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios.
Nació en Cicoli, en los Abruzos, hacia el
1077, de una familia del pueblo. Su nombre parece haber sido Cleridona («Regalo
del destino»), como resulta de un mural en la Cueva Sagrada de Subiaco, obra
del Mtro. Conxolus (principios del siglo XIII). El de Chelidonia (Quelidonia,
«Pequeña Golondrina») comenzó a utilizarse después del Renacimiento.
Alrededor del 1092, deseosa de dedicarse a
Dios, abandonó la casa paterna y se retiró a la vida eremítica en una cueva de
los montes Simbruini, unos kilómetros al noreste de Subiaco. El lugar era y es
conocido con el nombre de Mora Ferogna que, según algunos, conserva el recuerdo
de un santuario pagano de la diosa Feronia. Allí vivió durante casi cincuenta y
nueve años, solo ante Dios, en ayuno y oración, soportando heroicamente las
inclemencias de las estaciones, durmiendo sobre la roca limpia, desafiando la
ferocidad de los lobos, alimentándose de las ofrendas de los fieles, pronto
atraídos por la fama de sus virtudes y sus milagros, y, a veces,
prodigioosamente sostenida por Dios. Sólo una vez interrumpió la larga soledad
realizando, entre el 1111 y 1122, una peregrinación a Roma.
Vuelta a Subiaco, en la basílica de Santa
Escolástica, el 12 de febrero -el día consagrado a la santa hermana de san
Benito, recibió del cardenal Conón, obispo de Palestrina, el hábito
benedictino. Seguidamente reanuda la vida eremítica, que no abandona más hasta
su muerte, en el 1152, la noche del 12 al 13 de octubre. Desde la cueva se alzó
hacia el cielo una columna luminosa que fue vista por innumerables testigos en
todo Subiaco y más allá. Incluso en Segni, donde se encontraba el papa Eugenio
III, se observó el fenómeno: fue quizás el propio Eugenio III quien decretó
para Chelidonia el honor de los altares.
El cuerpo de la santa fue trasladado
inmediatamente por el abad Simón a Santa Escolástica, y enterrado en la capilla
de Santa María Nuova. Pero nueve años más tarde (por orden expresa de la santa,
se dijo), los restos fueron llevados a la cueva, en la que el abad Simón
construyó después un monasterio de religiosas y una capilla dedicada a
Chelidonia y a santa María Magdalena. El monasterio se menciona en un documento
del 4 de octubre de 1187. En 1578, ya abandonado el monasterio, el cuerpo de la
santa fue trasladado definitivamente a Santa Escolástica por el abad Cirilo de
Montefiascone, con fiestas solemnísimas, y se colocó en la capilla del brazo
derecho del transepto. El monje Guillermo Capisacchi, que presenció el evento,
realizó un minucioso informe, y escribió incluso una biografía de la santa,
dando forma más elegante a una 'Vita' manuscrita escrita por un contemporáneo
anónimo de Chelidonia, que más tarde se perdió.
Las celebraciones del traslado despertaron
el culto de santa Chelidonia en toda la abadía subiacense, de modo que la
Sagrada Congregación de Ritos el 21 de octubre de 1695 la proclamó patrona
principal de Subiaco. Fue también el solemne traslado de 1578 lo que llamó la
atención de Baronio, que la inscribió en el Martirologio Romano. En honor de
Chelidonia se celebran en Subiaco dos fiestas: el 13 de julio por la
traslación, y el 13 de octubre por el tránsito.
Interesante desde el punto de vista del
folclore es la procesión del 13 de octubre: de la basílica de Santa
Escolástica, llevando un frasco que contiene el corazón de la santa, se llega a
un punto desde el cual se domina Subiaco. Desde allí con la reliquia se bendice
la ciudad y el territorio de la abadía; luego a la noche los campesinos que
viven al pie de la montaña, donde la santa vivió y murió, encienden fogatas
alrededor de la cueva, como para renovar la maravillosa luz que iluminó el
lugar a su muerte.
Traducido para ETF de un artículo de
Benedetto Cignitti en Enciclopedia dei Santi, tomado de Santi e beati.
fuente: Santi e Beati
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