Beata Magdalena Panatieri, virgen
fecha: 13 de octubre
fecha en el calendario anterior: 14 de octubre
n.: 1443 - †: 1503 - país: Italia
otras formas del nombre: Magdalena Panattieri
canonización: Conf. Culto: León XII 26 sep 1827
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 14 de octubre
n.: 1443 - †: 1503 - país: Italia
otras formas del nombre: Magdalena Panattieri
canonización: Conf. Culto: León XII 26 sep 1827
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En la localidad de Trino, en el
Monferrato, beata Magdalena Panatieri, virgen, hermana de la Penitencia de
Santo Domingo.
Muchos autores consideran el hábito de los
hijos de Santo Domingo símbolo por excelencia de la caridad y entrega al
servicio del prójimo. Esa idea estuvo muy generalizada en una época, y
numerosas personas tomaban el hábito de la tercera orden de Santo Domingo y
vivían en sus casas el espíritu de caridad característico del fundador. Santa
Catalina de Siena es un ejemplo clásico; la beata Magdalena Panattieri
constituye otro. Magdalena nació y vivió toda su vida en el pueblecito de
Trino-Vercellese del marquesado de Monte Ferrato, entre el Piamonte y la
Lombardía. Antes de cumplir los veinte años, Magdalena hizo voto de castidad
perpetua e ingresó, como terciaria de Santo Domingo, en una cofradía de jóvenes
que se consagraban a las obras de piedad y beneficencia. La vida de la beata
Magdalena no tiene nada de pintoresco. Cosa extraña: Magdalena no parece haber
sido víctima de ninguna persecución y pronto llegó a ser un personaje de
importancia en su pueblo. La caridad con que se consagraba al cuidado de los niños
pobres, en cuyo favor realizó varios milagros, le facilitaba la tarea de
convertir a los pecadores. Por estos últimos oraba y se imponía continuamente
nuevas penitencias; pero no vacilaba en reprenderlos severamente, sobre todo a
los usureros. La beata tenía gran facilidad de palabra y empezó a dar una serie
de conferencias a las mujeres y a los niños en un salón llamado «la capilla del
marqués», contiguo a la iglesia de los dominicos; pronto empezaron a acudir a
las conferencias también los hombres y aun los sacerdotes y religiosos, y el
superior de los dominicos solía enviar a los novicios a escuchar las fervorosas
exhortaciones de Magdalena.
Gracias a los esfuerzos de la beata, los
dominicos empezaron a practicar más estrictamente la observancia. El año de
1490, el beato Sebastián
Maggi fue de Milán a Vercellese para ratificar ese
movimiento de reforma. Por entonces, los dominicos estaban envueltos en un
pleito con uno de los miembros del consejo de Milán. El consejero abusó tanto
de su poder, que fue excomulgado por Roma. En la terrible confusión que produjo
esa sentencia, un joven abofeteó públicamente a Magdalena, la cual le presentó
la otra mejilla, cosa que no hizo sino enfurecer más al agresor. Los habitantes
de Vercellese vieron una especie de señal del cielo en el hecho de que el
violento joven, que se llamaba Bartolomé Perduto, haya muerto trágicamente un
año más tarde, y el consejero de Milán falleció también a consecuencia de una
terrible enfermedad. La beata lloró esas muertes sinceramente. Según parece,
Magdalena profetizó las calamidades e invasiones que iban a abatirse sobre el
norte de Italia en el siglo XVI. Los habitantes de Vercellese, que
inexplicablemente no sufrieron daño alguno, atribuyeron a la intercesión de la
beata ese favor. Sin embargo, en 1639, la población fue cañoneada por los
españoles y los napolitanos, y las reliquias de Magdalena fueron destruidas.
Cuando Magdalena comprendió que se
aproximaba el momento de su muerte, mandó llamar a todas las terciarias, a las
que se unieron muchas otras personas, y les prometió orar por ellas en el
cielo, diciendo: «No podría ser feliz en el cielo, si vosotras no estuviérais
allí». La beata entregó apaciblemente el alma a Dios, en tanto que los
presentes entonaban el salmo 30. Los habitantes de Trino-Vercellese veneraban a
Magdalena como santa desde antes de su muerte, ocurrida el 13 de octubre de
1503. El Papa León XII confirmó el culto como beata.
En el apéndice de octubre de Acta
Sanctorum, los bolandistas publicaron un artículo muy completo sobre Magdalena
Panattieri y reimprimieron la biografía publicada por Marchese en Sacro Diario
Domenicano, vol. V. Véase también J. A. Iricus, Rerum Patriae Tridinesis. Entre
las biografías italianas, citaremos las de S. M. Vallaro (1903) y G. Gereghino
(1927). El martirologio actual la inscribe como Panatieri (con una sola t), tal
vez se trate de un simple error tipográfico, pero que, al provenir de la editio
typica, se reprodujo en las demás lenguas.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 595 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3748
Beata Alejandrina María da Costa, laica
fecha: 13 de octubre
n.: 1904 - †: 1955 - país: Portugal
canonización: B: Juan Pablo II 25 abr 2004
hagiografía: Vaticano
n.: 1904 - †: 1955 - país: Portugal
canonización: B: Juan Pablo II 25 abr 2004
hagiografía: Vaticano
Elogio: En el lugar de Balasar, cerca de
Braga, en Portugal, beata Alejandrina María da Costa, que, al intentar huir de
quien la perseguía con mala intención, quedó imposibilitada en todos sus
miembros, y en la contemplación de la Eucaristía encontró el modo de ofrecer al
Señor todos sus dolores por amor a Dios y a los hermanos más necesitados.
Nació en Balasar, provincia de Oporto y
Arquidiócesis de Braga (Portugal) el 30 de marzo de 1904, y fue bautizada el 2
de abril siguiente, Sábado Santo. Fue educada cristianamente por su madre,
junto con su hermana Deolinda. Alejandrina permaneció en familia hasta los
siete años, después fue enviada a Póvoa do Varzim, donde se alojó con la
familia de un carpintero, para poder asistir a la escuela primaria, que no
había en Balasar. Allí hizo la primera comunión en 1911, y el año siguiente
recibió el sacramento de la Confirmación que le administró el Obispo de Oporto.
Después de dieciocho meses volvió a Balasar y fue a vivir con su madre y
hermana en la localidad de «Calvario», donde permanecerá hasta su muerte.
Con una constitución robusta, comenzó a
trabajar en el campo. Su adolescencia fue muy vivaz: dotada de un temperamento
feliz y comunicativo, era muy amada por las compañeras. Sin embargo a los doce
años se enfermó: una grave infección (quizá una tifoidea) la llevó a un paso de
la muerte. Superó el peligro, pero después de esto su físico quedará marcado
para siempre.
Cuando tenía catorce años sucedió un hecho
decisivo para su vida. Era el Sábado Santo del 1918. Ese día ella, su hermana
Deolinda y una muchacha aprendiz realizaban su trabajo de costura, cuando se
dieron cuenta de que tres hombres trataban de entrar en su habitación. A pesar
de que las puertas estuviesen cerradas, los tres lograron forzarlas y entraron.
Alejandrina, para salvar su pureza amenazada, no dudó en tirarse por la ventana
desde una altura de cuatro metros. Las consecuencias fueron terribles, aunque
no inmediatas. En efecto las diversas visitas médicas a las que se sometió
sucesivamente diagnosticaron siempre con mayor claridad un hecho irreversible.
Hasta los diecinueve años pudo aún
arrastrarse hasta la iglesia, donde, totalmente contrahecha, permanecía gustosa,
con gran maravilla de la gente. Después la parálisis fue progresando cada vez
más, hasta que los dolores se volvieron horribles, las articulaciones perdieron
sus movimientos y ella quedó completamente paralítica. Era el 14 de abril de
1925, cuando Alejandrina se puso en el lecho para no levantarse más por los
restantes treinta años de su vida.
Hasta el año 1928 ella no dejó de pedirle
al Señor, por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación, prometiendo
que, si se curaba, se haría misionera. Pero, en cuanto comprendió que el
sufrimiento era su vocación, la abrazó con prontitud. Decía: «Nuestra Señora me
ha concedido una gracia aún mayor. Primero la resignación, después la
conformidad completa a la voluntad de Dios, y en fin el deseo de sufrir».
Se remontan a este período los primeros
fenómenos místicos, cuando Alejandrina inició una vida de gran unión con Jesús
en los Sagrarios, por medio de María Santísima. Un día que estaba sola, le vino
improvisamente este pensamiento: «Jesús, tú estás prisionero en el Sagrario y
yo en mi lecho por tu voluntad. Nos haremos compañía». Desde entonces comenzó
su primera misión: ser como la lámpara del Sagrario. Pasaba sus noches como
peregrinando de Sagrario en Sagrario. En cada Misa se ofrecía al Eterno Padre como
víctima por los pecadores, junto con Jesús y según Sus intenciones.
Crecía en ella siempre más el amor al
sufrimiento, conforme su vocación de víctima se hacía sentir de manera más
clara. Hizo el voto de hacer siempre lo que fuera más perfecto. Del viernes 3
de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, o sea por 182 veces, vivió cada
viernes los sufrimientos de la Pasión. Alejandrina, superando su estado
habitual de parálisis, bajaba del lecho y con movimientos y gestos acompañados
de angustiosos dolores, reproducía los diversos momentos del Vía Crucis, por
tres horas y media.
«Amar, sufrir, reparar» fue el programa
que le indicó el Señor. Desde 1934 -por mandato del padre jesuita Mariano
Pinho, que la dirigió espiritualmente, hasta 1941- Alejandrina ponía por
escrito todo lo que cada vez le decía Jesús. En 1936, por orden de Jesús, ella
le pidió al Santo Padre, por medio del padre Pinho, la consagración del mundo
al Corazón Inmaculado de María. Esta súplica fue varias veces renovada hasta
1941, por lo que la Santa Sede interrogó por tres veces al Arzobispo de Braga
sobre Alejandrina. El 31 de octubre de 1942 Pío XII consagró el mundo al
Corazón Inmaculado de María con un mensaje transmitido a Fátima en lengua
portuguesa. Este acto lo renovó en Roma en la Basílica de San Pedro el 8 de
diciembre del mismo año.
Desde el 27 de marzo de 1942 en adelante
Alejandrina dejó de alimentarse, viviendo sólo de Eucaristía. En 1943 por
cuarenta días y cuarenta noches fueron estrictamente controlados por excelentes
médicos su ayuno absoluto y su anuria, en el hospital de la Foz do Douro cerca
de Oporto.
En 1944 su nuevo director espiritual, el
salesiano padre Humberto Pasquale, animó a Alejandrina, para que siguiera
dictando su diario, después que constató la altura espiritual a la que había
llegado; lo que ella hizo con espíritu de obediencia hasta la muerte. En el
mismo año 1944 Alejandrina se inscribió a la Unión de los Cooperadores
Salesianos. Quiso colocar su diploma de Cooperadora «en donde pudiera tenerlo
siempre a la vista», para colaborar con su dolor y con sus oraciones a la
salvación de las almas, sobre todo juveniles. Rezó y sufrió por la
santificación de los Cooperadores de todo el mundo.
A pesar de sus sufrimientos, ella seguía
además interesándose e ingeniándose en favor de los pobres, del bien espiritual
de los parroquianos y de otras muchas personas que recurrían a ella. Promovió
triduos, cuarenta horas y ejercicios cuaresmales en su parroquia. Especialmente
en los últimos años de vida, muchas personas acudían a ella aún de lejos,
atraídas por su fama de santidad; y bastantes atribuían a sus consejos su
conversión. En 1950 Alejandrina festeja el XXV aniversario de su inmovilidad.
El 7 de enero de 1955 se le anuncia que éste será el año de su muerte. El 12 de
octubre quiso recibir la unción de los enfermos, y el 13, aniversario de la
última aparición de la Virgen de Fátima, se la oyó exclamar: «Soy feliz, porque
voy al cielo». A las 19,30 expiró.
En 1978 sus restos fueron trasladados del
cementerio a la iglesia parroquial de Balasar, donde hoy -en una capilla
lateral- reposa el cuerpo de Alejandrina. Sobre su tumba se leen estas palabras
que ella quiso: «Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para
salvaros, acercaos, pasad sobre ellas, pisadlas hasta que desaparezcan. Pero ya
no pequéis; no ofendáis más a nuestro Jesús!». Es la síntesis de su vida
gastada exclusivamente para salvar las almas. Fue beatificada por SS. Juan
Pablo II el 25 de abril de 2004.
El sitio dedicado a
la beata (con textos en muchos idiomas, incluido el
español), recoge abundante material biográfico, escritos, imágenes,
reflexiones, sobre la beata y también sobre temas de espiritualidad,
especialmente eucarística.
fuente: Vaticano
accedida 515 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso
cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que
el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y
adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente
enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3749
No hay comentarios:
Publicar un comentario