Beato Nicolás Stensen, obispo
fecha: 5 de diciembre
n.: 1638 - †: 1686 - país: Alemania
otras formas del nombre: Niels Steensen, Nicolaus Stenonis
canonización: B: Juan Pablo II 23 oct 1988
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1638 - †: 1686 - país: Alemania
otras formas del nombre: Niels Steensen, Nicolaus Stenonis
canonización: B: Juan Pablo II 23 oct 1988
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En Schwerin, en la región del norte
de Alemania, tránsito del beato Nicolás Stensen, obispo titular de Titiópolis,
el cual, siendo oriundo de Dinamarca, fue primero uno de los más preclaros
investigadores de las ciencias naturales de su tiempo, pero al abrazar la fe
católica, queriendo servir a Dios en la tutela de la verdad, fue ordenado
presbítero y después obispo, y desarrolló con todo esmero su misión en la
Europa septentrional.

Como no hay un sacerdote para confesarlo
en su lecho de muerte, él se confiesa en público, haciendo en voz alta una
lista de sus pecados. Así muere Niels Stensen (Nicolaus Stenonis, en su forma
latinizada). Nacido en una familia acomodada luterana (su padre es orfebre en
la corte danesa), estudió medicina en la Universidad de Copenhague, Rostock y
Amsterdam, donde descubre y describe el conducto de la glándula parótida, que
se extiende desde la boca, y será conocido como conducto de Stenon.
Siguen siendo fundamentales sus estudios
de geología y cristalografía: es una luminaria brillante, acogido por
gobernantes y academias de toda Europa. Pero su ansiedad de conocimiento
también se extiende a las cuestiones de fe, especialmente desde que puso el
«campamento base» de su viajes en Florencia. Aquí, en tierra católica, sigue
los ritos, estudia los principios dialogando con doctos religiosos, con la
señora Lavinia Arnolfini de Lucca, con la clarisa Maria Flavia Del Nero; en
Livorno lo conmueve la procesión del Corpus Christi, en junio de 1667. Y al
noviembre siguiente lo acoge con sus sacramentos la Iglesia de Roma.
El hombre de ciencia y de fe continúa sus
investigaciones, y se dedica también a una suerte de predicación, explicando
con cartas a sus muchos amigos luteranos su elección del catolicismo. Y
entonces llega el sacerdocio. Ordenado sacerdote en 1675 en Florencia, dos años
más tarde obispo, el papa Inocencio XI le envía como vicario apostólico al
norte de Alemania, casi toda luterana. Su actuación como obispo católico en la
tierra de la Reforma es considerado hoy un maravilloso presagio de ecumenismo,
con claridad en los principios y apertura límpida a las personas. El
obispo-científico hace unos muchas visitas pastorales a pie, con humildad, y
sabe decir «no» si un príncipe católico captura ilegalmente un obispado. Aceptó
ser un simple misionero en Schwerin, aunque desgastado por una crisis renal.
Se despide con aquel heroico homenaje al
sacramento de la Penitencia con el que comenzaba esta narración; y además con
una gran «señal»: los luteranos hospedan su cuerpo en su iglesia hasta su
traslado a Florencia, a la basílica de San Lorenzo, donde aún permanece. SS.
Juan Pablo II lo beatificó en 1988.
Estos breves apuntes los tradujimos del
artículo de Domenico Agasso en Famiglia Cristiana, reproducido en Santi e
Beati; pero además vale la pena buscar en la red otros aspectos -no sólo
hagiográficos sino científicos- de este sabio, considerado el padre de la
geología moderna.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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