Beato José Olallo Valdés, religioso
fecha: 7 de marzo
n.: 1820 - †: 1889 - país: Cuba
canonización: B: Benedicto XVI 29 nov 2008
hagiografía: Vaticano
n.: 1820 - †: 1889 - país: Cuba
canonización: B: Benedicto XVI 29 nov 2008
hagiografía: Vaticano
En
La Habana, Cuba, beato José Olallo Valdés, religioso de los Hermanos
Hospitalarios de San Juan de Dios.
El
beato José Olallo Valdés nació en La Habana, Isla de Cuba, el 12 de febrero de
1820. Hijo de padres desconocidos, fue confiado a la Casa Cuna San José de La
Habana, donde el 15 de marzo de 1820 recibió el bautismo. Vivió y fue educado
en la misma Casa Cuna hasta los 7 años, y después en la de Beneficencia,
manifestándose un muchacho serio y responsable; a la edad de 13-14 años ingresó
en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, en la comunidad del hospital de
los santos Felipe y Santiago, de la Habana.
Superando
los obstáculos que parecían interponerse a su vocación, se mantiene constante
en su decisión, emitiendo la profesión como religioso hospitalario. En el mes
de abril del año 1835 fue destinado a la ciudad de Puerto Príncipe (hoy
Camagüey), incorporándose a la comunidad del Hospital de San Juan de Dios,
donde se dedicó por el resto de su vida al servicio de los enfermos, según el
estilo de San Juan de Dios; en 54 años solamente una noche se ausentó del
hospital, y por causas ajenas a su voluntad. De enfermero ayudante, a los 25
años pasa a ser el Enfermero Mayor del hospital, y después, en 1856, Superior
de la Comunidad.
Vivió
afrontando grandes sacrificios y dificultades, pero siempre con rectitud y
fuerza de ánimo: su vida consagrada a la hospitalidad no se sintió afectada
durante el periodo de la supresión de las Ordenes Religiosas por parte de los
gobiernos liberales españoles, aunque comportó también la confiscación de los
bienes eclesiásticos. Del 1876, en que murió su ultimo hermano de Comunidad,
hasta la fecha de su muerte, en 1889, se quedó solo, pero siguió con la misma
magnificencia ocupándose de la asistencia de los enfermos, siempre fiel a Dios,
a su conciencia, a su vocación y al carisma, humilde y obediente, con nobleza
de corazón, respetando, sirviendo y amando también a los ingratos, a los
enemigos y a los envidiosos, sin nunca abandonar sus votos religiosos.
En
el periodo de la guerra de los 10 años (1868-1878) se mostró lleno de coraje,
en la custodia de los que tenía a su cuidado, siempre prudente y sin rencor,
trabajando en favor de todos, pero con preferencia por los más débiles y
pobres, por los ancianos, huérfanos y esclavos. Cedió ante las exigencias de
las autoridades militares de convertir el centro en hospital de sangre para sus
soldados, pero sin dejar de seguir acogiendo a los más necesitados de los
civiles, sin hacer distinciones de ideología, raza ni religión. Durante los
momentos y situaciones más difíciles de los conflictos bélicos, aún poniendo en
peligro su propia existencia, con «dulce firmeza», socorría asistiendo a los
prisioneros y heridos de la guerra, sin tener en cuenta su proveniencia social
o política, defendiendo incluso a los que no tenían permiso del gobierno para
que se les curara, no dejándose intimidar de amenazas, ni de prohibiciones, y
obteniendo por todo ello el respeto y la consideración de las mismas
autoridades militares. Ante dichas autoridades también fue capaz de interceder
en favor de la población de Camagüey en un momento de especial tensión y peligro,
evitando una masacre civil.
Perseverante
en la vocación, a través de su bondad dulce y serena hizo del cuarto voto de
Hospitalidad, propio de los religiosos de San Juan de Dios, no solo un
ministerio de amor y servicio hacia los enfermos, sino un modo de ardiente
apostolado, destacándose en la asistencia a los moribundos y agonizantes, a los
cuales acompañaba en las últimas horas de su existencia, en el paso hacia una
vida mejor. Se distinguió, pues, siempre por su infinita bondad, siendo llamado
con los apelativos de «apóstol de la caridad» y «padre de los pobres», que
sintetizan perfectamente el heroico testimonio del beato Olallo.
Modesto,
sobrio, sin aspiraciones de ningún género sino la de estar consagrado
únicamente a su ministerio misericordioso, renunció al sacerdocio y se
caracterizó por su espíritu humanitario y competencia sanitaria, incluso como
médico-cirujano, aun siendo autodidacta. Vivió lejos de las aclamaciones,
rehuyendo los honores para poder fijar su mirada solamente sobre Jesucristo,
que encontraba en el rostro de los que sufrían. Su humildad, en fidelidad a su
carisma, se manifestó en la renuncia al sacerdocio, cuando fue invitado por su
Arzobispo, porque su vocación era el servicio de los enfermos y pobres; los
testimonios, finalmente, nos hablan de fidelidad total a su consagración como
religioso en la práctica de los votos de obediencia, castidad, pobreza y
hospitalidad. Su muerte, ocurrida el 7 de marzo de 1889, fue tenida como la
«muerte de un justo»: fallecimiento, velatorio, funerales y sepultura, con el
monumento-mausoleo levantado después por suscripción popular, expresaban
reverencia y veneración hacia quien fue su admirado protector. Desde entonces
su tumba será visitada continuamente. Había muerto pero permanecerá vivo en el
corazón del pueblo, que le seguirá llamando «Padre Olallo». Su beatificación
fue aprobada por SS Benedicto XVI en decreto del 15 de marzo del 2008, y se
realizó la ceremonia en Camagüey, Cuba, el 29 de noviembre del mismo año,
presidida por Su Eminencia el Cardenal José Saraiva Martins.
fuente: Vaticano
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o última modificación relevante: ant 2012
Estas
biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor,
al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel)
y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=4705
Beato Leónidas Fëdorov, obispo y
mártir
fecha: 7 de marzo
n.: 1879 - †: 1934 - país: Rusia
canonización: B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1879 - †: 1934 - país: Rusia
canonización: B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: Santi e Beati
En
la ciudad de Kirov, en Rusia, beato Leónidas Fëdorov, obispo y mártir, el cual,
siendo exarca apostólico de los católicos rusos de rito bizantino, mereció ser
discípulo fiel a Cristo hasta la muerte, bajo un régimen contrario a la
religión.
Ver más información en:
25 mártires del siglo XX en Ucrania
25 mártires del siglo XX en Ucrania
Leonid
Fedorov nació el 4 de noviembre de 1879 en San Petersburgo en una familia
ortodoxa rusa. En 1902 dejó el seminario ortodoxo y realizó un viaje a Roma,
donde se convirtió al catolicismo. Estudió en Anonia, Roma y Friburgo. El 25 de
marzo de 1911 se recibió la ordenación sacerdotal en Bosnia como
greco-católico, es decir de rito bizantino. Dos años más tarde se convirtió en
monje, en el monasterio de San Teodoro Studita, y luego regresó a San
Petersburgo.
Durante
un tiempo estuvo deportado en Siberia, pero ya en 1917 fue liberado y recibió
el nombramiento como Exarca de los católicos rusos de rito bizantino. En 1923
fue arrestado por segunda vez y condenado a diez años de prisión. Fue entonces
enviado a la isla Solovky del Mar Blanco y a Vladka. Fue pionero del ecumenismo
con los ortodoxos, con quienes compartió las duras condiciones de la prisión.
Finalmente murió mártir de la fe el 7 de marzo de 1935 en Kirov.
Ya
en 1937, con el apoyo del Metropolita Ucranio Sheptytsky, se inició el
procedimiento para su elevación a los altares, y así Leonid Fedorov fue
beatificado por SS. Juan Pablo II el 27 de junio de 2001, junto con otras 24
víctimas del régimen soviético en Ucrania, como primer beato ruso de los
tiempos modernos.
Traducido
para ETF del artículo de Fabio Arduino.
fuente: Santi e Beati
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biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una
fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia
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