2015-06-12 L’Osservatore Romano
«Transformar el mundo en un mejor lugar para todos» es el objetivo común de quien, como cristianos y musulmanes, comparte la fe «en el único Dios, que es el omnipotente, creador del universo y de la humanidad»; y la realización de una nueva iglesia en los Emiratos Árabes Unidos, en Abu Dhabi, testimonia un «esfuerzo por construir una sociedad caracterizada por la coexistencia y el respeto muto». Lo dijo el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin al inaugurar, el jueves 11 de junio, la iglesia de San Pablo en el barrio periférico de Mussafah, donde al día siguiente celebró la misa de dedicación en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
Cincuenta años después de la construcción de la iglesia de San José, en 1965, los fieles católicos de Abu Dhabi pueden así celebrar el culto en una segunda iglesia, punto de referencia importante para una comunidad que, como destacó el cardenal, «siguió creciendo a lo largo de las décadas».
El secretario de Estado, que llegó al país árabe el miércoles 10 de junio, presidió la ceremonia inaugural el jueves por la tarde y quiso sobre todo agradecer al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Khalīfa bin Zāyed Āl Nahyān, al príncipe heredero Mohamed bin Zāyed Āl Nahyān, y al ministro de cultura, juventud y desarrollo social, Nahyān bin Zāyed Āl Nahyān: «Nuestra fe en Dios —dijo— nos inspira a ir mutuamente uno al encuentro del otro» y «como miembros de la sociedad en la que vivimos, sabemos que nuestra vida está estrechamente vinculada a la de quienes pertenecen a otras religiones y culturas, con quienes compartimos el mundo. Por ello, tratamos de promover la libertad de religión para todos, la pacífica convivencia de los pueblos, y la fraternidad global de las naciones, en el respeto y en la aceptación mutuas».
Discurso del vicario apostólico de Arabia del Sur, el capuchino Paul Hinder, obispo titular de Macon, y del ministro de cultura de los Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Nahyan.
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