“Mucha gente está recobrando la esperanza”
Desplazados cristianos: Andrzej Halemba, responsable de Oriente Próximo de Ayuda a la Iglesia Necesitada, ve progresos en el norte de Iraq.
Por Oliver Maksan
“Mucha gente está recobrando la esperanza”: con estas palabras ha descrito el P. Andrzej Halemba, director de la Sección de Oriente Próximo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, la situación de los desplazados iraquíes en el norte de Iraq.
Más de 120.000 personas tuvieron que huir el verano pasado del grupo terrorista Estado Islámico hacia los territorios al Kurdistán autónomo en el norte de Iraq. El P. Halemba, que ha estado recientemente en esa región, ha señalado: “La gente ya no tiene la sensación de estar a punto de ahogarse. Ahora llevan un chaleco salvavidas, y aunque la orilla quede todavía lejos, saben que están salvados.
Las medidas que hemos podido llevar a cabo en colaboración con la Iglesia local han estabilizado la situación”. Según él, hace algunos meses todavía predominaban la rabia y la desesperanza entre los desplazados. “La gente solo pensaba en visados, dinero en efectivo y en cómo abandonar lo antes posible Iraq.
Entretanto, muchos han logrado apañarse en mayor o menor medida, y quieren permanecer en el país. Sobre todo los últimos éxitos militares del Ejército iraquí –por ejemplo, en Tikrit– han hecho renacer la esperanza de poder regresar en breve a los lugares ahora ocupados por el EI”.
Según el P. Halemba, un factor fundamental para la estabilización ha sido el traslado de muchos desplazados que vivían en tiendas de campaña y caravanas a viviendas alquiladas. “Gracias a ello, la gente ha recuperado el sentimiento de dignidad y seguridad, y con ello se ha despertado en muchos la iniciativa propia.
“Eso es lo que faltaba”. Así, no pocos han encontrado entretanto trabajo en los territorios kurdos. “Ciertamente, los empleadores a menudo se aprovechan de su situación, pues conocen la necesidad que atraviesan los cristianos. No obstante, así pueden los padres de familia volver a contribuir al sustento de sus familias mediante el trabajo en obras de construcción y similares”. El P. Halemba añade que también las escuelas para los niños de los desplazados financiadas por Ayuda a la Iglesia Necesitada han contribuido a mejorar la situación: “Para los padres, es fundamental saber que sus hijos pueden proseguir con su formación escolar. También esto les devuelve una sensación de normalidad”. Hasta mayo, seis de las ocho escuelas previstas estarán en funcionamiento. Dos ya están abiertas en Erbil-Ankawa. Cada escuela puede acoger a unos 900 alumnos.
Según el P. Halemba, lo decisivo en esta fase es que la Iglesia apoye la esperanza de la gente.”La atención y la comprensión son psicológicamente decisivas. La gente debe percibir que no la hemos olvidado”. Por ello, el P. Halemba quiere seguir dedicando especial atención a la mejora del alojamiento. “Los tiempos de las viviendas prefabricadas pertenecen al pasado. Por ello queremos intentar realojar a más gente en viviendas alquiladas. Pero, al mismo tiempo, queremos fomentar su iniciativa propia, para lo cual iremos reduciendo paso a paso las subvenciones al alquiler. Esto les impulsará suavemente a intentar encontrar fuentes de ingresos propias”. Pero el P. Halemba ha recalcado que el apoyo internacional –como el de Ayuda a la Iglesia Necesitada– no solo es importante en lo material. Así, gestos como la campaña de regalos de Navidad para 15.000 niños han contribuido a poner de manifiesto la preocupación de la Iglesia Universal. En total, unas 15.000 familias han obtenido, de una u otra forma, apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. El P. Halemba ha informado de que Ayuda a la Iglesia Necesitada ha destinado a estos necesitados más de 4,8 millones de euros desde el inicio de la crisis.
Y están previstas adicionales medidas de ayuda. Así, Ayuda a la Iglesia Necesitada quiere subvencionar un programa para que, por ejemplo, las religiosas que han huido del EIIL puedan recuperarse espiritual y psicológicamente en Líbano. Estas Hermanas a menudo están traumatizadas. “Necesitan urgentemente nuestra ayuda para poder volver a ayudar de nuevo a los demás. Necesitan recargar baterías”. Esto resulta comprensible dada la destrucción de un apostolado construido a lo largo de muchos años en escuelas, orfanatos yresidencias de ancianos, señala el P. Halemba, quien asegura que los sacerdotes y religiosos son fundamentales a la hora de infundir nuevas esperanzas en la gente.
“Ellos son los que dan impulsos a la comunidad y los que están cerca de la gente. Por eso los necesitamos urgentemente”. En vista de que no se vislumbra todavía un fin a la situación de los desplazados y dada la constante emigración, el P. Halemba considera que, en Iraq, el tiempo es un factor decisivo: “Desconocemos hasta cuándo se alargará esta situación, pero debemos proseguir por el camino de ayudar a los desplazados a ayudarse a sí mismos. Nosotros los apoyamos, pero, en última instancia, la esperanza tiene que renacer en ellos mismos”. El P. Halemba ha resaltado como positivos los esfuerzos de Ayuda a la Iglesia Necesitada de dirigir la atención de la comunidad internacional hacia la situación de los cristianos en Oriente Próximo mediante la información y la labor en el ámbito de las relaciones públicas. “Sin duda, nuestros actos en Bruselas y Ginebra han contribuido a mostrarles a los políticos la gravedad de la situación. Hasta hace poco tiempo, había poco interés, y esto ha cambiado. Muchos políticos ven ahora la necesidad de hacer posible que los cristianos puedan permanecer en sus lugares de origen”.
Pero, añade, esto solo será posible si los musulmanes de la región encuentran el modo de convivir pacíficamente.”Los países occidentales tienen que contribuir a divulgar en Oriente Próximo conceptos de no violencia. Sobre todo habría que conseguir adeptos entre los imanes y demás líderes islámicos”.
Por Oliver Maksan
“Mucha gente está recobrando la esperanza”: con estas palabras ha descrito el P. Andrzej Halemba, director de la Sección de Oriente Próximo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, la situación de los desplazados iraquíes en el norte de Iraq.
Más de 120.000 personas tuvieron que huir el verano pasado del grupo terrorista Estado Islámico hacia los territorios al Kurdistán autónomo en el norte de Iraq. El P. Halemba, que ha estado recientemente en esa región, ha señalado: “La gente ya no tiene la sensación de estar a punto de ahogarse. Ahora llevan un chaleco salvavidas, y aunque la orilla quede todavía lejos, saben que están salvados.
Las medidas que hemos podido llevar a cabo en colaboración con la Iglesia local han estabilizado la situación”. Según él, hace algunos meses todavía predominaban la rabia y la desesperanza entre los desplazados. “La gente solo pensaba en visados, dinero en efectivo y en cómo abandonar lo antes posible Iraq.
Entretanto, muchos han logrado apañarse en mayor o menor medida, y quieren permanecer en el país. Sobre todo los últimos éxitos militares del Ejército iraquí –por ejemplo, en Tikrit– han hecho renacer la esperanza de poder regresar en breve a los lugares ahora ocupados por el EI”.
Según el P. Halemba, un factor fundamental para la estabilización ha sido el traslado de muchos desplazados que vivían en tiendas de campaña y caravanas a viviendas alquiladas. “Gracias a ello, la gente ha recuperado el sentimiento de dignidad y seguridad, y con ello se ha despertado en muchos la iniciativa propia.
“Eso es lo que faltaba”. Así, no pocos han encontrado entretanto trabajo en los territorios kurdos. “Ciertamente, los empleadores a menudo se aprovechan de su situación, pues conocen la necesidad que atraviesan los cristianos. No obstante, así pueden los padres de familia volver a contribuir al sustento de sus familias mediante el trabajo en obras de construcción y similares”. El P. Halemba añade que también las escuelas para los niños de los desplazados financiadas por Ayuda a la Iglesia Necesitada han contribuido a mejorar la situación: “Para los padres, es fundamental saber que sus hijos pueden proseguir con su formación escolar. También esto les devuelve una sensación de normalidad”. Hasta mayo, seis de las ocho escuelas previstas estarán en funcionamiento. Dos ya están abiertas en Erbil-Ankawa. Cada escuela puede acoger a unos 900 alumnos.
Según el P. Halemba, lo decisivo en esta fase es que la Iglesia apoye la esperanza de la gente.”La atención y la comprensión son psicológicamente decisivas. La gente debe percibir que no la hemos olvidado”. Por ello, el P. Halemba quiere seguir dedicando especial atención a la mejora del alojamiento. “Los tiempos de las viviendas prefabricadas pertenecen al pasado. Por ello queremos intentar realojar a más gente en viviendas alquiladas. Pero, al mismo tiempo, queremos fomentar su iniciativa propia, para lo cual iremos reduciendo paso a paso las subvenciones al alquiler. Esto les impulsará suavemente a intentar encontrar fuentes de ingresos propias”. Pero el P. Halemba ha recalcado que el apoyo internacional –como el de Ayuda a la Iglesia Necesitada– no solo es importante en lo material. Así, gestos como la campaña de regalos de Navidad para 15.000 niños han contribuido a poner de manifiesto la preocupación de la Iglesia Universal. En total, unas 15.000 familias han obtenido, de una u otra forma, apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. El P. Halemba ha informado de que Ayuda a la Iglesia Necesitada ha destinado a estos necesitados más de 4,8 millones de euros desde el inicio de la crisis.
Y están previstas adicionales medidas de ayuda. Así, Ayuda a la Iglesia Necesitada quiere subvencionar un programa para que, por ejemplo, las religiosas que han huido del EIIL puedan recuperarse espiritual y psicológicamente en Líbano. Estas Hermanas a menudo están traumatizadas. “Necesitan urgentemente nuestra ayuda para poder volver a ayudar de nuevo a los demás. Necesitan recargar baterías”. Esto resulta comprensible dada la destrucción de un apostolado construido a lo largo de muchos años en escuelas, orfanatos yresidencias de ancianos, señala el P. Halemba, quien asegura que los sacerdotes y religiosos son fundamentales a la hora de infundir nuevas esperanzas en la gente.
“Ellos son los que dan impulsos a la comunidad y los que están cerca de la gente. Por eso los necesitamos urgentemente”. En vista de que no se vislumbra todavía un fin a la situación de los desplazados y dada la constante emigración, el P. Halemba considera que, en Iraq, el tiempo es un factor decisivo: “Desconocemos hasta cuándo se alargará esta situación, pero debemos proseguir por el camino de ayudar a los desplazados a ayudarse a sí mismos. Nosotros los apoyamos, pero, en última instancia, la esperanza tiene que renacer en ellos mismos”. El P. Halemba ha resaltado como positivos los esfuerzos de Ayuda a la Iglesia Necesitada de dirigir la atención de la comunidad internacional hacia la situación de los cristianos en Oriente Próximo mediante la información y la labor en el ámbito de las relaciones públicas. “Sin duda, nuestros actos en Bruselas y Ginebra han contribuido a mostrarles a los políticos la gravedad de la situación. Hasta hace poco tiempo, había poco interés, y esto ha cambiado. Muchos políticos ven ahora la necesidad de hacer posible que los cristianos puedan permanecer en sus lugares de origen”.
Pero, añade, esto solo será posible si los musulmanes de la región encuentran el modo de convivir pacíficamente.”Los países occidentales tienen que contribuir a divulgar en Oriente Próximo conceptos de no violencia. Sobre todo habría que conseguir adeptos entre los imanes y demás líderes islámicos”.
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