Beato Berenguer, el casi obispo.
El 2 de octubre de 1256 moría el
obispo electo de Lérida, el canónigo Berenguer, desarrollándose muy pronto su
culto. Con esto podríamos dar por terminada la historia de este santo, salvo la
póstuma. Y es que de su "vita" poco puede decirse, y aun esto con la
nebulosa de leyendas y datos incorrectos:
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Ilustración
realizada en Photoshop.
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Beato Berenguer de Peralta, obispo dominico. 2 de octubre.
Nació en Monzón, Aragón, de familia
noble y piadosa. A los 15 años fue nombrado canónigo de la Catedral de Lérida,
cargo que contaba con numerosas rentas y algunos beneficios eclesiásticos
renumerados. Era un joven ejemplar, que destacaba por su pureza, obediencia
religiosa y piedad. No antes de 1249 (en este año aparece una firma suya como
canónigo) renunció a tales privilegios para profesar la pobreza en la Orden
dominica, en la misma ciudad de Lérida. Fue un ejemplar religioso, amante de la
pobreza, la penitencia y la caridad con sus hermanos. Estando en la Orden fue
ordenado diácono. A la muerte del obispo Guillermo Barberan, el clero le eligió
como sucesor del obispo, pero Berenguer se negó rotundamente. Fue necesario un
prodigio para hacerlo cambiar de opinión: estando todo el clero reunido, se vio
bajar del cielo un ángel y suspender sobre su cabeza una hermosísima mitra. Con
esto, ya no pudo negarse el santo religioso. Pero, sin embargo, considerando
que en medio de las dignidades, negocios con el mundo y roces con los nobles,
podía peligrar su salvación, pidió a Dios que le llevase consigo antes de ser
consagrado, y así fue, en el día dicho antes. Lo mismo podemos leer de San Goar (6 y 24 de julio).
Fue sepultado en la catedral y su
devoción comenzó, al parecer bastante pronto, a juzgar por un acta notarial que
en 1299 ya le nombra “santo”, aunque la mayoría de documentos le menciona como
“beato”. En 1370 ya hay una capellanía relacionada con su sepulcro, sobre el
cual, convertido en altar, se canta misa diaria. El primer canónigo beneficiado
será Juan de Peralta, descendiente indirecto del beato. En el siglo XVI se
cuenta que un obispo quiso venerar sus reliquias, por lo que exigió abrieran el
sepulcro, con lo que comenzó a manar sangre de la tumba, quedando unas marcas
del prodigio. Sobre su pertenencia a la Orden dominica hay polémica desde lo
menos el siglo XVII, siendo contrarios a ello bastantes estudiosos y algunos
prelados de la diócesis leridana. Su sepulcro, cuya inscripción se conserva, no
dice nada esta profesión religiosa, sino que le llama “canónigo” y “obispo
electo”.
Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios
devotos para todos los dias del año: Octubre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona,
1854.
-"Sacro Diario
Dominicano". P. FRANCISCO VIDAL O.P. Valencia, 1747.

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