Santos Leodegario y Gerino, mártires
fecha: 2 de octubre
†: 679-680 y 677 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: 679-680 y 677 - país: Francia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Sarcing, en el territorio de
Arras, en Neustria, muerte de san Leodegario, obispo de Autun, el cual,
sometido a varios suplicios y cegado, fue condenado a muerte injustamente por
Ebroín, mayordomo de palacio del rey Teodorico. Con él se venera la memoria de
su hermano Gerino, mártir, que dos años antes, por orden del mismo Ebroino,
había sido lapidado.
San Leodegario nació hacia el año 616. Sus
padres le enviaron a la corte del rey Clotario II, quien le confió al cuidado
de su tío Didon, obispo de Poitiers, el cual nombró a un sacerdote para que le
educase. Leodegario hizo rápidos progresos en el saber y todavía más rápidos en
la ciencia de los santos. Por sus méritos y habilidades, su tío le nombró
archidiácono de la diócesis cuando apenas tenía veinte años. Después de recibir
el sacerdocio, Leodegario se vío obligado a encargarse del gobierno de la
abadía de Saint-Maxence, un puesto que desempeñó seis años. Cuando tenía cerca
de treinta y cinco años fue nombrado abad. Su biógrafo le pinta como un hombre
que inspiraba más bien temor: «Como poseía conocimientos de derecho civil, era
severo en su juicio de los laicos. Por otra parte, su conocimiento del derecho
canónico hacía de él un excelente maestro del clero. Los placeres de la carne
no le habían ablandado, de suerte que trataba con suma severidad a Ios
pecadores». Se dice que introdujo la Regla de San Benito en su monasterio que,
por lo demás, necesitaba de su dura mano de reformador.
santa Batilde,
regente de Clotario III en el reino de los Francos, llamó a san Leodegario a la
corte y, el año 663, le nombró obispo de Autun. Dicha sede había estado vacante
dos años, pues la diócesis estaba muy dividida y los cabecillas de un partido mataban
a los del otro para apoderarse del gobierno. El nombramiento de san Leodegario
aplacó las desavenencias, y Ios partidos se reconciliaron. El santo se consagró
a socorrer a los pobres, a instruir al clero, a predicar frecuentemente al
pueblo, a decorar las iglesias y a fortificar las ciudades. En un sínodo
diocesano puso en vigor muchos cánones para la reforma de las costumbres del
pueblo y de los monasterios. Según decía, si los monjes fuesen como debían ser,
sus oraciones preservarían al mundo de las calamidades públicas.
El rey Clotario III murió el año 673,
cuando san Leodegario llevaba ya diez años como obispo. En cuanto recibió la
noticia, se trasladó a la corte y ofreció su apoyo a Childerico, quien logró
triunfar de los manejos de Ebroín, mayordomo del palacio de Neustria. Ebroín
fue desterrado a Luxeuil. Childerico II gobernó con acierto mientras supo
escuchar los consejos de san Leodegario. La influencia del santo al principio
del reinado de Childerico era tan grande, que algunos documentos le consideran
como el mayordomo de palacio. Pero el joven monarca, que era de carácter muy
violento, acabó por abandonarse a los impulsos de su voluntad y contrajo
matrimonio con su prima, sin obtener la dispensa necesaria. San Leodegario le
amonestó en vano. Ciertos nobles aprovecharon la ocasión para poner en duda la
fidelidad del santo durante la Pascua del año 675, cuando Childerico se hallaba
en Autun. A duras penas logró san Leodegario salir con vida de la prisión y
después fue desterrado a Luxeuil, donde se hallaba todavía su rival Ebroín.
Pero un noble llamado Bodilo, a quien Childerico mandó azotar públicamente,
asesinó al monarca, a quien sucedió Teodorico III. San Leodegario pudo entonces
volver a su sede y fue recibido con gran júbilo en Autun. Ebroín volvió también
del destierro de Luxeuil y se dirigió a Borgoña. Ahí reunió un ejército y atacó
a san Leodegario en Autun. En vez de huir, éste organizó una procesión con las
reliquias de los santos alrededor de las murallas de la ciudad y se prosternó delante
de cada una de las puertas a rogar a Dios que protegiese al pueblo, mostrándose
pronto a morir por él. Los habitantes de Autun defendieron valientemente la
ciudad. Pero, al cabo de algunos días, san Leodegario les dijo: «No sigáis
combatiendo. Lo que quiere el enemigo es mi cabeza. Enviemos a algunos de
nuestros hermanos a enterarse de las condiciones en que están los contrarios».
El duque de Champagne, Waimero, respondió a los legados que la única condición
era que entregasen al obispo. Entonces Leodegario salió valientemente fuera de
la ciudad y se entregó a los atacantes.
Al punto le fueron arrancados los ojos. El
santo soportó la tortura sin una queja y no permitió que le atasen las manos.
Waimero le llevó consigo a Champagne. Ahí le devolvió el dinero que había
robado durante el saqueo en la iglesia de Autun, y san Leodegario lo envió a
dicha ciudad para que fuese distribuido entre los pobres. Ebroín se convirtió
en el amo absoluto de Neustria y de Borgoña. So pretexto de vengar la muerte
del rey Childerico, acusó a san Leodegario y a su hermano Gerino de haber
participado en la conspiración. Gerino fue lapidado en presencia de san
Leodegario. El Martirologio Romano celebra la fiesta de este mártir el día de
hoy. Ebroín no podía condenar a san Leodegario antes de que fuese depuesto por
un sínodo, pero aprovechó la oportunidad para tratarle en la forma más bárbara,
ya que mandó cortarle la lengua y los labios. Después le confió al cuidado del
conde Waring, quien le encerró en el monasterio de Fécamp, en Normandía. Ahí
sanó milagrosamente san Leodegario y recobró el habla. A raíz del asesinato de
su hermano Gerino, había escrito una carta a su madre, que era religiosa en
Soissons, para felicitarla por haber abandonado el mundo, y la consolaba al mismo
tiempo por la muerte de Gerino, diciéndole que lo que era ocasión de alegría
para los ángeles no podía ser motivo de pena para ellos. Igualmente la
exhortaba al valor y a la constancia, así como al perdón cristiano de los
enemigos.
Dos años más tarde, Ebroín mandó llamar a
san Leodegario a Marly, donde había reunido a unos cuantos obispos para que le
depusiesen. Por más que los jueces quisieron arrancar al santo la confesión de
su participación en el asesinato de Childerico, él se negó a admitirlo. Los jueces
desgarraron entonces sus vestiduras como símbolo de deposición, y san
Leodegario fue entregado al conde Crodoberto para que ejecutase la sentencia de
muerte. Para evitar que el pueblo considerase al obispo como mártir, Ebroín
mandó arrojar secretamente el cadáver en un pozo. Crodoberto no quiso mancharse
las manos con la sangre de una víctima inocente y confió la ejecución a cuatro
de sus hombres. Estos condujeron al santo a un bosque; tres de ellos le
pidieron allí perdón de rodillas y Leodegario se arrodilló a orar por ellos.
Cuando manifestó que estaba pronto a morir, el cuarto de los hombres le cortó
la cabeza. A pesar de las órdenes de Ebroín, la esposa de Crodoberto sepultó el
cadáver en una capillita de Sarcing, en Artois. Tres años después, las reliquias
fueron trasladadas al monasterio de Saint-Maxence en Poitiers. La lucha entre
San Leodegario y Ebroín es un incidente famoso en la historia merovingia. No
todos los hombres de bien estaban de su parte; algunos de ellos, como san Ouen,
eran partidarios de Ebroín. En aquella época, era inevitable que los obispos
tomasen parte activa en la política y, aunque el Martirologio Romano dice que
san Leodegario «sufrió injustamente», no se ve muy claro por qué se le venera
como mártir.
En Acta Sanctorum (oct., vol. I, publicado
en 1765), el P. C. de Bye consagra más de cien páginas in-folio a san
Leodegario, dicho autor publica dos biografías antiguas; aunque no concuerdan
en todos los detalles, las considera como obras de contemporáneos del santo. La
tarea de resolver más o menos satisfactoriamente el problema histórico de las
convergencias y divergencias de esas dos biografías, estaba reservada a B.
Krusch (Neues Archiv, vol. XVI, 1890, pp. 565-596). Krusch sostiene que ninguno
de los dos autores era contemporáneo de san Leodegario, pero que había una
tercera biografía (de la que se conserva un fragmento importante en un
manuscrito de París, Latin 17002), escrita unos diez años después de la muerte
de Leodegario, por un monje de Saint-Symphorien interesado en reivindicar la
política del sucesor del santo en la sede de Autun. Las biografías publicadas
por los bolandistas fueron escritas unos setenta años después, sobre la base de
la primera biografía y no carecen de importancia histórica. Krusch (Monumenta
Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. V, pp. 249-362) ha reconstituido
el texto de la biografía original tal como él lo imagina. Añadamos que la carta
de Leodegario a su madre es indudablemente un documento auténtico, en tanto que
el testamento que se le atribuye se presta a muchas objeciones. Véase Analecta
Bollandiana, vol. XI (1890) , pp. 104-110.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3592
San Teófilo, monje
fecha: 2 de octubre
†: 795 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
†: 795 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
Elogio: En Constantinopla, conmemoración de
san Teófilo, monje, que por defender el culto de las santas imágenes fue
torturado cruelmente por el emperador León Isáurico, y después exiliado.
San Teófilo, el confesor de Bulgaria, es
nativo de la comarca de Tiberíada. A la edad de trece años, el santo abandonó
su hogar en secreto y se escapó al monasterio en el Monte Selenteya. Allí
maduró espiritualmente, guiado por el anciano san Esteban. San Teófilo recibió
después de tres años la tonsura monástica. Cuando los padres del santo se
enteraron en dónde este se encontraba, fueron al monasterio a pedir del abad a
que le enviaran a Teófilo y a varios otros monjes a fundar un monasterio más
cerca de su domicilio. El abad le pidió a los monjes a que ayunaran y oraran en
espera de un signo. Al tercer día, se escuchó una voz en la iglesia bendiciendo
la empresa de Teófilo y prometiendo reconocimiento a su virtud.
Durante el período de la controversia
iconoclasta que culminó durante el reinado del despiadado emperador León
Isáurico (717-741), san Teófilo se opuso abiertamente a la necedad iconoclasta.
Siguiendo las órdenes del emperador, el oficial Hipatio apresó a Teófilo a
quien le imprecaba con frecuencia a que renunciara a la veneración de los
íconos. Teófilo permaneció incólume y en cambio, convirtió a Hipatio. Como
prueba de la validez de las santas imágenes, Teófilo citaba a la serpiente de
bronce eregida por Moisés en el desierto (Números 21:9) y la colocación de
querubines sobre el Arca de la Alianza, y finalmente, el hecho de que el mismo
Salvador envió a Abgar, el Prícipe de Edesa, el ícono «no-hecho-por-manos».
Persuadido por esta evidencia, Hipatio recibió permiso del emperador para
librar al santo. Teófilo regresó a su monasterio y vivió por poco tiempo,
cayendo dormido en el Señor en el año 716.
Tomado del Synaxario (santoral) ortodoxo,
citado en el blog Vivificat.
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