lunes, 15 de junio de 2015

Beato Tomás Scryven - Beatos Pedro Snow y Rodolfo Grimston - Santa Germana de Pibrac - Beato Luis María Palazzolo - Santa Bárbara Cui Lianzhi 15062015


Beato Tomás Scryven

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Beato Tomás Scryven, monje mártir
En Londres, en Inglaterra, beato Tomás Scryven, mártir, monje de la Cartuja de esta ciudad, que en tiempo del rey Enrique VIII fue encarcelado por su fidelidad a la Iglesia católica, y alcanzó la corona del martirio al morir de hambre en prisión.
Era uno de los diez monjes cartujos del monasterio de Londres que el 18 de mayo de 1537 se negaron a suscribir el acta que los hubiera separado de la comunión con la Iglesia y con el Papa para adherirse al cisma de Enrique VIII. Se trataba de un hermano lego que prefirió, con sus otros compañeros, antes perder la vida que perder la fe.

Llevado a la cárcel fue cargado de cadenas y sometido a la tortura de la argolla, y abandonado a su suerte, pues se le negó la comida, y por ello pereció de inanición el día 15 de junio del mismo año de la detención. Fue beatificado el 9 de diciembre de 1886.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Beato Pedro Snow

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Beatos Pedro Snow y Rodolfo Grimston, mártires
En York, también en Inglaterra, beatos mártires Pedro Snow, presbítero, y Rodolfo Grimston, los cuales, reinando Isabel I, fueron condenados a muerte y subieron juntos al patíbulo, el primero por ser sacerdote, y el segundo, por haber intentado liberarle.
Los dos eran naturales del Yorkshire y, aunque tenemos de ellos pocos datos, su martirio está bien atestiguado. El primero era sacerdote, se había ordenado en el continente el año 1591 y había vuelto a Inglaterra, ejerciendo su ministerio sacerdotal en York. Rodolfo Grimston era de Nidd y era un caballero, esto es, persona de clase acomodada, que practicaba la fe católica y no había dudado en hospedar y favorecer al sacerdote.

Iban juntos por la calle a finales de abril de 1598, cuando el sacerdote fue rodeado de quienes se disponían a arrestarlo. El caballero sacó la espada y quiso defenderlo, pero ambos vinieron a quedar presos. Comparecieron en juicio y declararon su fe, siéndoles aplicado el estatuto de Isabel por el cual se prohibía ordenarse en el extranjero y dar protección a los ordenados, recayendo sobre ellos la pena de traición. Se negaron a apostatar para salvar la vida. Fueron ahorcados y descuartizados en York el 15 de junio de 1598, y beatificados el 22 de noviembre de 1987.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Santa Germana de Pibrac

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Santa Germana, virgen
En Pibrac, en la región de Toulouse, santa Germana, virgen, que, hija de padres desconocidos, desde niña fue sometida a una vida servil pese a sus enfermedades, pero todo lo aguantó con ánimo decidido y rostro risueño, hasta fallecer con sólo veintidós años.
«Una muchacha sencilla, humilde, de pobre cuna, pero tan extraordinariamente iluminada por los dones de la sabiduría y el entendimiento y tan notable por sus trascendentales virtudes, que brilló como una estrella de gran magnitud, no sólo en su Francia natal, sino en toda la Iglesia católica». Tal es la descripción de Santa Germana Cousin asentada en el breve apostólico que la colocó en el número de los bienaventurados.
Fue la hija de Lorenzo Cousin, un labrador. Nació alrededor del año 1579, en la localidad de Pibrac, un villorrio cercano a Toulouse. Su madre, María Laroche, murió antes de que la pequeña diera sus primeros pasos. Desde la infancia sufrió continuas enfermedades: era escrofulosa y tenía la mano derecha deformada y sin fuerzas. Su padre no la amaba y su madrastra la detestaba sinceramente. La segunda esposa de Lorenzo trataba a su hijastra con desprecio, desde un principio, pero después del nacimiento de sus propios hijos, el desprecio se transformó en crueldad. Germana vivía en la casa como una criada, o mejor dicho, como una esclava, enteramente separada de sus hermanastros y hermanastras. La pobre muchacha se veía obligada a dormir en el establo, a alimentarse con las sobras de la comida y, como no querían tenerla cerca, la mandaban a cuidar las ovejas, desde el alba hasta el ocaso. Parecía destinada a ser pastora durante el resto de su vida.

Germana aceptaba aquel destino que le había tocado en suerte como si lo mereciera, y Dios se valió de su resignación y su humildad para conducirla a la máxima perfección. En la soledad de los campos, ante la naturaleza, aprendió a comunicarse con su divino Creador y por Él supo todo lo que necesitaba. Dios hablaba a su alma, como habla siempre a los pobres y limpios de corazón, y ella vivía conscientemente en Su presencia. Por nada de este mundo hubiese perdido la misa. Si oía repicar las campanas cuando estaba en los campos, plantaba su cayado en el suelo, confiaba el cuidado del rebaño a su ángel custodio y corría hacia la iglesia. Y nunca sucedió que, durante su ausencia, alguna oveja se hubiese apartado del rebaño, o que alguno de los lobos que merodeaban en el vecino bosque de Boucône, se hubiera atrevido a devorar un cordero. Comulgaba con la mayor frecuencia posible, y todos los habitantes de ln aldea se admiraban de su fervor. A pesar de que no tomaba parte en la vida social de sus vecinos y nunca alternó con las muchachas de su edad, solía reunir en torno suyo a los niños pequeños para enseñarles las sencillas verdades de la religión y hacerles amar a Dios. Las gentes del lugar tomaron, al principio, el partido de la familia de Germana y se mostraron dispuestas a despreciarla y burlarse de ella; pero gradualmente comenzaron a circular rumores, cada vez más insistentes, sobre cosas sobrenaturales que le sucedían y que llenaban de admiración a todo el mundo. Para llegar a la iglesia, desde los campos de pastoreo, tenía que cruzar la muchacha un arroyo que muchas veces venía crecido a causa de las lluvias. En cierta ocasión, el arroyo, convertido en torrente, cerraba el paso a hombres fuertes y valientes que no se atrevían a vadearlo; en la aldea, las gentes aguardaban ante la iglesia y corría de boca en boca esta noticia: «¡Germana no vendrá hoy a la misa! ¡Es imposible que venga!». Sin embargo, la muchacha apareció a tiempo para el santo sacrificio y dos campesinos que vigilaban junto al arroyo, afirmaron que la habían visto cruzar y que las aguas se habían abierto ante ella, lo mismo que las del Mar Rojo se abrieron para dar paso a Moisés y al pueblo de Israel.

Sin duda se pensará que, para alguien tan pobre como Germana, era materialmente imposible realizar obras físicas de misericordia; sin embargo, el amor siempre encuentra la manera de mostrarse, y el escaso alimento que se le daba era compartido siempre con los mendigos. Y aun eso se le reprochó. Cierta fría mañana de invierno, la madrastra persiguió a Germana con un palo en la mano y gritando que era una ladrona, porque llevaba escondidos unos mendrugos de pan en su delantal. Cuando la mujer le dio alcance, todos los vecinos que se habían congregado, vieron que Germana dejó caer su delantal y lo que había en él no eran trozos de pan, sino flores blancas y frescas. A partir de entonces, el desprecio se convirtió en veneración, y todos los habitantes de Pibrac cayeron en la cuenta de que vivía entre ellos una santa. Hasta su padre y su madrastra modificaron su proceder y pidieron a Germana que ocupase el lugar que le correspondía en el hogar; pero la muchacha prefirió continuar su vida como hasta entonces. Pero ya no vivió mucho tiempo más. Su cuerpo frágil estaba agotado; su trabajo en la tierra se había cumplido; y una mañana se encontró su cadáver que yacía sobre la paja, bajo el hueco de la escalera. Acababa de cumplir veintidós años. Su cuerpo, sepultado en la iglesia de Pibrac, fue accidentalmente exhumado en 1644, cuarenta y tres años después de su muerte y se le encontró perfectamente bien conservado. Entonces se le puso dentro de un sarcófago que se colocó en la sacristía; dieciséis años más tarde, se conservaba intacto y flexible. Esta circunstancia y los muchos milagros que se le atribuyeron, fueron las razones por las que se pidió un reconocimiento oficial de su culto. Sin embargo, debido a la Revolución Francesa y otros obstáculos, se postergaron su beatificación y su canonización hasta el pontificado de Pío IX. El 15 de junio, día de la fiesta de santa Germana, se realiza cada año una peregrinación a la iglesia de Pibrac, donde aún se conservan sus reliquias.

Louis Veuillot escribió una cuidadosa biografía, que fue revisada para la serie de Les Saints por Frangois Veuillot, sobrino del autor. Véase también el interesante esbozo de H. Géon, La Bergére au pays des Loups (1923). La fuente de informaciones más auténticas es la obra de D. Bartolini, Comentarium actorum omnium canonizationis... Germanae Cousin ... (2 vols. 1868).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Beato Luis María Palazzolo

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Beato Luis María Palazzolo, presbítero y fundador
En Bérgamo, ciudad de Italia, beato Luis María Palazzolo, presbítero, que fundó la Congregación de Hermanitas de los Pobres y la de Hermanos de la Sagrada Familia.
Nació en Bérgamo, el día 10 de diciembre de 1827, hijo de Octavio y Teresa Antonia. Fue el último de los doce hijos de este ejemplar matrimonio. Recibió las aguas bautismales en la iglesia de San Alejandro de su ciudad natal. Su piadosa madre fue la que tuvo el cuidado de su primera instrucción. Después pasó al colegio de San Alejandro, bajo el cuidado del P. Valsecchi, nombrado poco después obispo, quien lo dirigió espiritualmente por cuarenta años. Desde tierna edad, mostró tanto afecto por los pobres y enfermos, que su madre tenía que irle a la mano para que no se excediera. Gustaba mucho de ir a la iglesia. Pronto sintió el llamado al estado sacerdotal e ingresó al seminario, donde hizo sus estudios con notable aprovechamiento. Fue ordenado sacerdote el día 23 de junio de 1850.

Entonces tuvo oportunidad de dar rienda suelta a su fervor para propagar la doctrina cristiana en el oratorio de la calle Foppa. Ahí instituyó obras sociales y asistenciales para los rudos y analfabetas. Construyó la iglesia y amplió la casa; tuvo especial cuidado de los niños que mostraban vocación a quienes sostenía con limosnas, hasta que se ordenaban presbíteros. El éxito de su oratorio llegó a ser encomiado por las autoridades civiles. Sin embargo, en el año 1859, por razones políticas, tuvo que clausurar tan benéfica obra. Incansable en su trabajo, el P. Luis María volvió a abrir dos años después otro oratorio, cercano al anterior. Lo dedicó a san Felipe Neri y construyó iglesia, con escuela, atrios, teatro y casa para los pobres.

Poco después, en 1863, recibida la herencia de su madre, adaptó la villa «Torre Boldone» para huérfanos y niños abandonados. Para el cuidado de ellos, fundó el instituto de los «Hermanos de la Sagrada Familia». No quiso que las niñas quedaran sin cuidado. El día 6 de enero de 1864, fundó una obra que pronto transformó en un oratorio para niñas; obras que entregó después a las «Hermanas de los Pobres». El mismo hizo las reglas del nuevo instituto, que fue aprobado por el ordinario en 1886 y por la Santa Sede en 1912. Su familia de huérfanos creció rápidamente. Para el año 1886, había alimentado e instruido a 1204 pequeños. De ahí el título que le dieron de "Padre de los Pobres". Su labor fue amplia en todos sentidos. Su humildad profunda; no quería que le llamaran fundador. Siguió siempre el consejo de los que le dirigían espiritualmente. Abrió sus puertas a los más desgraciados entre los pobres: huérfanos, deformados, idiotas, ulcerosos. Por fin, más bien cargado de dolores que de años, después de recibir los últimos auxilios, descansó en el Señor el día 15 de junio del año 1886, a la edad de 59 años. Fue beatificado por el Papa Juan XXIII.

Los datos biográficos están tomados del decreto de beatificación, Acta Apostolicae Sedis, 23 de marzo de 1963, p. 181, vol. IV.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI




Santa Bárbara Cui Lianzhi

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Santa Bárbara Cui Lianzhi, mártir
Cerca de la ciudad de Liushuitao, en el territorio de Qianshengzhuang, en la provincia china de Hebei, santa Bárbara Cui Lianzhi, mártir, que habiendo presenciado la muerte de su hijo, de noche escapó para salvarse, pero detenida por los enemigos de los cristianos, fue sometida a crueles torturas hasta que murió.
Bárbara era una cristiana china que fue martirizada en la persecución de los boxers. Había nacido en 1849 en Toan Kiau y en su juventud había contraído matrimonio con Andrés Ts'oei y tenido varios hijos con él, dos de los cuales estaban en el seminario estudiando para sacerdotes, mientras que otro, Vicente, estaba ya casado. Estallada la persecución, Andrés marchó con diligencia al seminario a llevarse a sus hijos para intentar salvarlos, al tiempo que buscaba otro domicilio más seguro que su pueblo. También Bárbara, su hijo, su nuera y varias personas salieron del pueblo en varias carretas intentando esquivar a los boxers cuya inminente llegada temían.

Logró Bárbara reunirse con su esposo, pero entonces apareció una banda de boxers que rodeó los carros y obligó a bajar a todos. Andrés y Bárbara lograron esconderse y pudieron presenciar cómo mataban a su hijo y a su nuera luego de que ambos se negaran a apostatar. Ambos entonces se dieron a la fuga, pero mientras el marido pudo salvarse, ella fue alcanzada a causa de sus pies malformados, y fue muerta por los perseguidores.

Bárbara era una mujer de sólidas convicciones cristianas, alma de oración y plegaria constante que supo hasta el final dar un limpio testimonio de fe. De su familia fue elegida ella para figurar en la causa de beatificación y canonización. Su martirio tuvo lugar el 15 de junio de 1900 en Qianshengzhuang, junto a Liushitao, en la provincia de Hebei. Su marido volvió a buscar su cuerpo y le dio conveniente sepultura. Su canonización fue el 1 de octubre de 2000. Ponemos su nombre tal como figura en el Martirologio. En la causa de beatificación y canonización se transcribe como Ts'oei-Lien-Cheu.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003

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